Review del nuevo Korg Monologue

Desde hace ya algún un tiempo, Korg nos ha sorprendido con recreaciones de algunos de sus clásicos “renovados”. También con prácticas máquinas como las que componen la serie Volca.

Entre estos clásicos se encuentra el Minilogue. Cuando Korg sacó esta pequeña bestia al mercado, todos pensamos en que tarde o temprano aparecería un “hermano pequeño” limitando alguna de las funciones del hermano mayor, y quizás monofónico.

Los que en su momento lo pensamos, no nos equivocamos. Pero el Monologue no es simplemente un Minilogue monofónico…

La primera impresión con el Monoloque delante es que Korg ha hecho un teclado “bonito”, como su hermano mayor. La trasera de conexiones en madera, el frontal de metal (con diferentes acabados, de los que hablaremos más adelante) y la tecla, de tamaño mini pero muy práctica, hacen del Monoloque un teclado muy compacto, pero a la vez sólido. Es decir, no tenemos la sensación de estar ante un “juguete”, sino ante algo mucho más serio.

El teclado cuenta con dos osciladores VCO con 3 formas de onda por cada uno. Sólo el segundo de los VCOs tiene controles de octava y pitch. Los dos osciladores cuentan con un control, llamado SHAPE, que se alguna manera altera la forma de onda, la “suaviza” y le añade armónicos.

Nos encontramos después con la sección de mezcla, con un volumen independiente por cada unos de los osciladores. El Monologue también permite la entrada de audio externo a través de una conexión en el panel trasero. Esta señal externa entra directamente a la sección de filtro, sin un control de volumen dedicado a ella.

En la sección FILTER contamos con los habituales control de CUTOFF y RESONANCE. Realmente cumplen su función a la perfección, y responden tal cómo se espera en un sinte de este tipo.

Finalmente, nos encontramos con el ENVELOPE GENERATOR, con 3 tipos de formas de onda. Quizás en esta sección es en la que nos encontramos un mayor recorte de controles y posibilidades con respecto a su hermano mayor. En el Monologue, sólo contamos con una envolvente de dos pasos y puede que en ciertas circunstancias se quede corta. Aunque es cierto que una vez que jugamos un poco con sus controles, creemos que aporta lo necesario al teclado. Hay que tener en cuenta que el formato ultra-compacto del Monologue exigía algún sacrificio a nivel de controles, y en este caso Korg ha decidido prescindir de algunos de ellos en la sección de generación de envolvente.

Controles del Korg Monologue

También hay que mencionar el control DRIVE, que funciona realmente bien, aportando saturación o distorsión a la salida. Los sonidos ganan en peso y profundidad, y el control responde muy bien con sonidos “percusivos” o leads.

El Monologue cuenta también con la tecnología patentada Korg’s Motion Sequencing Technology, mediante la cual el secuenciador es capaz de grabar no sólo las notas, sino también cambios en los parámetros, y después ser reproducidos. El secuenciador de 16 pasos es similar al que incorporan los Volca, con 16 leds en el panel frontal, uno por cada paso.

Las teclas, aún siendo de tamaño mini, son prácticas y siguen un poco la filosofía de teclado super compacto. Nunca he sido muy amigo de este tipo de tecla, pero después de probar a fondo el Monologue, podría hacer una excepción :))

Como única pega, quizás se echa un poco de menos un arpegiador, que en este caso el teclado no incluye. Volvemos al tema de antes: Korg tenía que prescindir de algunos controles y posibilidades para no plagar el panel de “mini potenciometros” poco prácticos, y lógicamente, para que el producto no se encareciera más de lo debido.

Cabe destacar los cinco acabados en los que está disponible el teclado. Todos son muy bonitos y llamativos, y en mi caso tendría muy complicado el elegir uno. Korg nos presenta el Monologue en dorado, plata, negro, azul y rojo. ¿Quizás uno de cada?

Gama colores Korg Monologue

En definitiva, y para terminar, el Monologue nos ha encantado… suena grueso, con peso, definido… las posibilidades de control, aunque justas en algunas secciones, responden muy bien. Los acabados de 10, y el precio, teniendo en cuenta otras opciones de la competencia, mucho más que ajustado.

¡Otro sobresaliente para Korg!

¿Por qué nos gusta una guitarra u otra nada más cogerla?

Sin entrar en estilos o estéticas que puedan ser valoradas por encima de otras cosas, todos los instrumentistas hemos tenido alguna vez esta sensación: coges una guitarra por primera vez, y no sabes por qué, pero ¡esa es tu guitarra! Al tocarla todo fluye y sabes que el GAS te ha atrapado… muchas veces, incluso con un modelo que jamás pensarías que te gustase, al cogerla ocurre “algo”.

En mi caso particular fue con un modelo Les Paul del estilo a la Tokai. Siempre había tocado con guitarras Super Strato como la Ibanez, o formas agresivas estilo “Randy Rhoads” como la LTD. Nunca me habían llamado la atención las Les Paul hasta aquel día probé una, y nada más cogerla supe que estaba hecha para mí. Al colgármela, por algún motivo, la ergonomía del instrumento se adaptaba perfectamente a mí, haciéndola sobresalir entre otras guitarras eléctricas. Es más, a día de hoy, tocando de pie pocas guitarras me resultan tan cómodas y se adaptan tan bien a mi postura a la hora de tocar.

La estética nos suele influenciar mucho por el estilo que pretendamos tocar o por los referentes musicales que tengamos. Es casi imposible imaginarse a Kurt Cobain de Nirvana sin su Fender Jaguar, a Jimi Hendrix sin su Stratocaster, James Hetfield sin su Explorer o a Joe Satriani sin su Ibanez.

Si analizamos solamente la ergonomía, sin profundizar en nuestros gustos personales, podríamos considerar que los rebajes el cuerpo de las Strato que diseño Leo Fender marcaron el camino a seguir por muchos fabricantes. Su rebaje en la parte trasera superior la hacen número uno para muchos usuarios; tocando sentado su equilibrio es perfecto, cosa que por ejempló no se da con los modelos Les Paul, pero sobre gustos nunca hay nada escrito. Las guitarras tipo Flying V suelen ser una pesadilla a la hora de tocar sentados, pero para los que hemos utilizado estos modelos, tocando de pie podemos destacar la comodidad y el fácil acceso a ciertos trastes.

Guitar GAS

Pero no sólo el cuerpo es determinante para la elección: quizás uno de los elementos que más nos consultan los clientes es “¿cómo es el mástil?“.
Esta es una de las partes más determinantes y decisivas del instrumento, ya que el 80% del sustain de la guitarra se transmite por él. Ese es el motivo por el que la Fender American Vintage ’52 Telecaster lleva un mástil apodado como “bate de béisbol”. En el otro extremo podríamos situar por ejemplo una Ibanez Jem 77. Ambas son excelentes guitarras de primera calidad pero construidas para guitarristas que buscan casi extremos opuestos.

Hablando de Ibanez, es otro claro ejemplo de marca muy solicitada por su comodidad y “velocidad”. Ibanez lleva muchos años siendo un referente en todo el mercado, y hoy en día hablar de una serie RG o S es sinónimo de mástiles rápidos y de fácil acceso a los trastes inferiores.

Como hemos comentado al principio del post, esta reflexión la hacemos sin entrar en sonidos ni tendencias.

¿Cuál es vuestra guitarra 10 a la hora de tocar?

Cables VS Sistema Inalámbricos

Muchas veces nos encontramos frente a este dilema. Es innegable que un cable siempre es más fiable de cara a, por ejemplo, grabar un directo, pero todo tiene sus pros y contras.

La libertad de movimiento que nos ofrecen los sistemas inalámbricos y la tranquilidad de saber que no vamos tropezar con nuestros compañeros de grupo, incluso hacerles tropezar, es impagable.

Hoy en día tenemos muchos sistemas asequibles para todos los bolsillos y necesidades; incluso algunos fabricantes como Line 6 nos ofrecen sistemas para emular el tipo de cable que usamos. No olvidemos que la distancia del cable afecta a nuestro sonido, ya que actúa como un condensador; por tanto, que sea de 3, 6 o 9 metros puede variar un poco el tono de cara a los oídos más exigentes.

Siempre es necesario a la hora de elegir un sistema para nosotros, pensar lo que necesitamos y también las necesidades de la banda. Podemos usar un sistema de una o tres bandas, si somos el único sistema inalámbrico; pero si tenemos más sistemas en el grupo, o nos movemos por escenarios donde podemos coincidir con varias bandas (por ejemplo festivales), hay que tener en cuenta que otros sistemas pueden coincidir en frecuencias. En este punto es cuando es más seguro buscar sistemas multifrecuencia. También tenemos que tener en cuenta no sólo los sistemas inalámbricos de instrumentos, sino también los micrófonos inalámbricos, ya que operaran en diversas frecuencias que pueden coincidir. Este caso se dará también en sistemas de monitoraje in-ear.

No damos todos estos datos para disuadiros del uso de sistemas inalámbricos. Simplemente son detalles a tener en cuenta.

En lo relativo a los cables, podemos afirmar que son los grandes olvidados de nuestros equipos. Muchas veces vemos equipos de miles de euros conectados con cables de 5 euros. Tenemos hoy en día cables muy buenos en relación calidad/precio como los Fender Custom Shop; sin embargo, si queremos mejorar nuestro tono y conseguir una mejora sustancial en nuestro sonido, cables como los Spectraflex o los Vovox (posiblemente los mejores cables del mercado) son de las mejores opciones.

Finalmente, la decisión queda en vuestras manos.

Consejos de mantenimiento para tu guitarra

Una pregunta muy frecuente por parte de nuestros clientes es: ¿Qué cuidados y mantenimiento tengo que tener con mi instrumento? Para que nuestra guitarra o bajo nos dure muchos años en buenas condiciones, podemos llevar a cabo pequeños cuidados que nos vendrán muy bien.

En el mercado tenemos productos que nos ayudarán a tener el cuerpo de la guitarra impoluto, como las gamuzas de micro fibra Planet Waves. Éstas gamuzas están fabricadas con un tejido 30 veces más fino que el algodón, y actúan como un imán para el polvo, la suciedad y la grasa. Pueden usarse junto con algún pulimento, aunque no es necesario.

Para limpiar y pulir más a fondo, tenemos productos específicos con el Dunlop Formula 65, pero tenemos que tener en cuenta que no todos los acabados se llevan bien con estos productos. Algunas guitarras mate o con acabados muy delicados en nitrocelulosa, pueden reaccionar mal a los productos, por lo que una limpieza periódica con las gamuzas que antes indicábamos puede ser la mejor opción.

Una vez el cuerpo está limpio, vamos a por uno de los grandes olvidados: el diapasón. Los diapasones de palorrosa o ébano deben ser limpiados y, lo más importante, nutridos. Éstas maderas se resecan y es necesario cuidarlas para evitar males mayores. Nos hemos topado con muchos casos en que la suciedad acumulada cerca de los trastes provoca que las zonas adyacentes se vean más hundidas y, a la larga, ocasionan problemas con los trastes.

Uno de los mejores productos y más utilizado es el aceite de limón, como por ejemplo el Dunlop 65 Ultimate Lemon Oil. Por otro lado, los diapasones de arce no requieren ningún producto, una limpieza con un paño es más que suficiente.

Hemos hablado del cuerpo y del mástil, pero el principal elemento que suele deteriorar, y de forma muchas veces irreversible nuestro instrumento, son las cuerdas.

Las cuerdas viejas son actúan literalmente como lija y producen profundos surcos en los trastes. Sí es cierto que con el uso, los trastes se marcan, pero sobre todo se deterioran por uso de cuerdas en mal estado.

El periodo optimo de duración de unas cuerdas en una guitarra suele ser de mes y medio o dos meses como mucho, aunque se vean bien. Tened en cuenta la tensión a la que están sometidas, por ese motivo pueden dar muchos problemas de afinación. El cambio de cuerdas periódico es importantísimo para el buen mantenimiento de tu guitarra. Existen productos, como el ya clásico Fast Fret, que “limpian” las cuerdas y mantienen su brillo original por más tiempo.

Si nos da pereza el cambio habitual de cuerdas, los fabricantes han pensado en nosotros: las NYXL de D’Addario o las Elixir son un claro ejemplo. Aparte de un buen tono, duran muchísimo más que las cuerdas habituales.

Otro elemento que podemos usar habitualmente y que es muy desconocido es el Lubrikit: este producto aplicado en la cejuela y en la selletas ayudan mucho a la afinación.

También existen kits de herramientas especificas para el mantenimiento de tu guitarra, como el Fender Custom Shop Took Kit, que incluye todo lo necesario para realizar ajustes y cambios de cuerdas: cejilla, galgas de medición, manivela para cuerdas, llaves, destornillador, alicate de corte, etc.

No obstante, no olvidéis que una guitarra es de madera, y que la madera es un elemento vivo al que afecta los cambios de temperatura, humedad en el ambiente, etc. Por tanto, al menos una vez al año, es conveniente que pase por un taller especializado como el de Pronorte para ajustes más específicos y un mantenimiento general.

Probando el nuevo Line 6 Helix

Hace unos meses, el especialista en producto de Pronorte, Tino, visitó los famosos Abbey Road Studios para conocer las últimas novedades de Yamaha. Entre ellas, tuvo la oportunidad de probar los nuevos Line 6 Helix. A continuación os contamos su experiencia…

La verdad es que tenía muchas ganas de escuchar y probar lo nuevo de Line 6. Esta marca fue una de las que revolucionaron el mundo de la guitarra con sus productos; yo mismo he utilizado mucho material de Line 6, y necesitaba saber si estos Helix ofrecían algo más.

La respuesta es , un “sí” rotundo, ya que los nuevos sonidos del Helix no tienen nada que ver con sus predecesores. Suena mucho más real, con aire y más orgánico; la selección de rutas de efectos y amplificadores es mucho más rápida e intuitiva. Pero vamos a lo que realmente importa…

Para ver de lo que era capaz, utilicé la Yamaha Pacifica 611H, una guitarra muy versátil por su combinación de pastillas. Además quería probar detenidamente las emulaciones de pedales de efectos, para ver si eran fieles a sus versiones analógicas, y para esto necesitaba también poder explorar sonidos con pastillas simples o las P90.

Como suelo trabajar y tocar mucho en estudio, opté como primera opción por conectarme a unos monitores Yamaha HS7. Sé como suenan estas escuchas de estudio y me puse manos a la obra.

Primero seleccione en la guitarra la P90 en posición de mástil, activé una emulación Fender y probamos con unos arpegios: el sonido respondía muy bien. Acto seguido subimos la “gain” del amplificador emulado hasta que empezaba a crujir, y comencé a modificar el nivel de señal con los potes de la guitarra. La sorpresa es que respondía como un amplificador, recuperando el sonido limpio.

line-6-helix-controllerLo siguiente que hice fue probar los diferentes pedales: de primera puse un fuzz y, para éste pedal, seleccione la pastilla del puente en simple bobinado. El fuzz era pastoso y definido; con los ajustes de la puerta de ruido, eliminé el zumbido para las partes que no tocaba. La puerta de ruido es otra de las grandes mejoras de Line 6, siendo mucho más efectiva la del Helix que la de sus predecesores.

Otra de las ventajas es que podemos encadenar varios amplificadores: hice una mezcla con el clásico sonido hard rock con una emulación de Marshall y Tube Screamer y, como combinación, puse un amplificador “hi gain”, con más distorsión pero a menos  volumen.

Puesto a probar, busqué una emulación de Orange y lo combiné con un limpio cristalino, la sensación al realizar arpegios era increíble al poder escuchar nítidamente las dos señales y panear los sonidos como nos convenga.

Otro detalle de diseño muy importante es que podemos definir el color de cada pulsador, lo que puede ayudarnos mucho en directo.

Desgraciadamente, no pude probar más configuraciones debido a que estaba acaparando el  stand del Helix.

Es estos momentos contamos con una unidad en nuestras instalaciones, así que no dudéis en pasar a probarlo y descubrir todas sus posibilidades.

Mini amplificadores a válvulas: pequeños pero matones

Uno de los anhelos que todos los guitarristas tenemos, y me incluyo entre ellos, es poder disfrutar del tono de las válvulas en nuestra casa. Por eso grandes marcas, como Laney, Engl, Fender, Mesa Boogie o Marshall nos han ofrecido varias alternativas en formato combo o cabezal.

Este blog lo quiero enfocar desde un punto de vista un tanto personal, ya que creo que una de las opciones más interesantes son los cabezales y por varios motivos:

  • Puedes dividir tu equipo, o tener una pantalla grande en el local y algo más pequeño en tu casa.
  • Varios modelos te permiten una salida de grabación directa, lo cual es un valor añadido de cara a la práctica o a realizar demos o grabaciones profesionales.
  • El peso: podemos transportar nuestro equipo a los conciertos y, en caso de compartir backline con otra banda, si nos proporcionan una pantalla que se adapte a nuestras necesidades, nos llevaríamos el cabezal debajo del brazo.
  • Posibilidad de tocar con Cabinet Off, Speaker Off o diciéndolo directamente, usar el cabezal para practicar con auriculares y ocupando mucho menos que los combos. Si no vamos a utilizar el altavoz, ¿para que ocupar más espacio?

A lo largo de estos meses he tenido la oportunidad de probar varios equipos, con su bafle propio, combinándolo con otros de mayor tamaño, incluso probar la salida directa a un monitor de estudio Yamaha HS7.

Comenzamos:

El primer modelo es el Laney Lionheart L5 Studio, un amplificador con un tono muy clásico y depurado, dos canales (limpio y saturado), un canal saturado que recuerda bastante a los Marshall pero quizá un poco más definido y afilado. También cuenta con Reverb y, en el canal limpio, disponemos también de un modo Bright.

Laney Lionheart L5 Studio
Laney Lionheart L5 Studio

Este amplificador incorpora muchos elementos a tener en cuenta, como conexión directa con el ordenador por USB, lo que nos permite grabar en nuestro ordenador sin tarjeta de sonido, o grabar la señal limpia para después hacer un “reamp”. También dispone de entrada auxiliar para poder practicar nuestros temas preferidos o una salida de cascos para poder tocar a cualquier hora.

Su sonido es 100% británico; con su bafle LT112 es sin duda el complemento perfecto, y sin duda  su altavoz Celestion G12H 70th Anniversary ha sido escogido a conciencia. Su único punto flaco – entre comillas – es que solo tiene 5 watios de potencia y puede quedarse algo justo en pequeños clubs si no es microfoneado.

Otra marca que está apostando muy fuerte por este formato es Engl: entre sus modelos Gigmaster, Rockmaster, Metalmaster e Ironball, encontramos  na amplia gama de sonido que abarca todos los estilos. Cabe destacar que son amplificadores totalmente profesionales, y si queremos compararlos con sus hermanos mayores en cuanto a timbre o estilo, podríamos asociarlos de la siguiente forma:

  • El Rock Master, sería un amplificador de corte clásico, ideal para el hard rock, a medio camino entre el Artist Edition y el Savage, uno de los amplificadores más clásicos de Engl.
  • El Metalmaster me recuerda mucho al Engl Victor Smolski y al Engl Invader: sonidos agresivos, definidos y con mucha fuerza.
  • El Ironball es el amplificador más pequeño de la serie que engloba al Fireball (amplificador que uso a nivel personal) y Powerball. Poco tenemos que decir de estos modelos, un estándar del sonido guitarrero del metal que es utilizado por un sinfín de grupos europeos.

Para no extenderme con la explicación de todos los modelos voy a escoger el que más me ha gustado por su versatilidad, el Rockmaster.

Engl RockMaster Head
Engl RockMaster Head

El amplificador cuenta con dos canales con controles de ganancia independiente, lo que nos permite tener un limpio cristalino o un crunch tipo AC/DC. El segundo canal mantiene los clásicos tonos de blues, subiendo hasta un sonido 100% hard rock; es casi imposible enchufarse a este amplificador y no tocar riffs de Whitesnake :).

Además nos encontramos con dos conmutadores: un booster de ganancia ideal para solos o sacar sonidos más metaleros y, por si fuera poco, un booster de medios, lo que le añade una definición increíble.

Este cabezal puede funcionar a 20 Watios – una potencia ideal para directo ya que podemos “exigirle” al amplificador, pero sin causar un maremoto sónico -, 5 watios, 1W y Speaker Off. Esta función nos permite sacar una señal compensada ideal para enviarla a la mesa de mezclas o a nuestro interface de audio sin necesidad de usar micrófono.

Primero lo probamos a “full power” con un 4×12 clásico, un Marshall 1960. Con el master al 2 ya teníamos una presión sonora suficiente para derribar una casa.

Después lo conecte a un bafle ENGL 1×12 Pro que monta de serie Celestion Vintage 30 y comenzamos a tocar con él a 1W: simplemente increíble. No teníamos la sensación de estar a medio gas, notaba toda la dinámica del amplificador a un volumen idóneo para tocar en casa.

Quise llevar la prueba un paso más adelante, y conecte el cabezal en la posición Speaker Off a una caja auto amplificada Yamaha DXR12, y os puedo garantizar o no me sonaba artificial ni nada por el estilo. Es más, no echaba de menos la pantalla del amplificador.

Por último y aprovechando la llegada a Pronorte de las nuevas series Bassbreaker de Fender, me conecte al Bassbreaker 007 Head y su pantalla BB112 Enclosure.

Fender Bassbreaker 007 Head
Fender Bassbreaker 007 Head

Como de costumbre, Fender no defrauda: limpios llenos de armónicos, sonido claro y que llena, lo que se espera de un Fender. Este amplificador trae unas pequeñas guías de ecualización, y con ellas podemos ver que el saturado respecto a otros amplificadores Fender ofrece un rango mayor de ganancia y bastante más crujido en las distorsión, un detalle muy a tener en cuenta.

Este cabezal no permite trabajar sin conectar una pantalla pero sí que dispone de una salida de línea bastante buena.

Y aquí cerramos el post de hoy… espero que os valga de ayuda si estáis pensando en adoptar a uno de estos “pequeños pero matones” amplificadores.

Tokai: “Calidad antes que cantidad” (Parte 2)

Hola a todos, seguimos con la comparativa… cómo os comentábamos en nuestra anterior entrega, estábamos probando con un Marshall DSL40C y un Ibanez Tube Screamer TS-808.

Aqui el sonido de la Gibson quizá es donde más luce; puede ser porque es una de esas “combinaciones ganadoras” que siempre hemos escuchado en miles de discos.

Después de tocar varios clásicos, conectamos la Tokai para tocar los mismos temas y vemos que no tiene nada que envidiar a la Gibson. Quizá en esta comparativa podríamos decir que la Classic es un poco más “sucia” en el buen sentido de la palabra, y la Tokai más redonda, o resumiendo, con menos saturación la Classic suena un poco más agresiva que la Tokai al mismo nivel de ganancia.

Ahora bien, todos sabemos el precio de una Gibson y que la Tokai LS160 no llega a los mil quinientos euros. La diferencia económica es notable, y nos da la impresión de que las Tokai están fabricadas con mucho más mimo y mejores componentes, y eso que las estamos comparando con instrumentos que conocemos y usamos nosotros personalmente. Solo tenéis que bucear un poco por internet para ver las opiniones de los usuarios de Gibson sobre los modelos actuales.

Tokai lleva fabricando desde 1947 dando prioridad a la calidad antes que a la cantidad y eso se refleja en los instrumentos que hemos evaluado hoy. Es más, cuando comenzaron a realizar replicas  (que no copias) de los modelos Les Paul, Tokai invirtió mucho dinero en asesores para estar seguros de que su fabricación era fiel a los modelos clásicos; y esto sumado a su excelente fabricación, hace que hoy en día tengan el nombre que tienen.

Tokai: “Calidad antes que cantidad” (Parte 1)

¡Hola a todos!

Muchas veces no encontramos con que los clientes nos plantean la siguiente pregunta: ¿el precio de esta guitarra justifica su calidad? En muchos casos sí es así, pero en otros reconocemos que existe un “plus” que se paga por conseguir instrumentos de determinadas maderas o acabados.

Una de las marcas que mejor representan la relación calidad precio es Tokai; sin duda, a día de hoy, uno de los mejores (si no el mejor en nuestra modesta opinión) fabricante de modelos Les Paul.

Como usuarios habituales de Gibson, decidimos hacer la prueba de fuego comparando dos pesos pesados: una Les Paul Classic de principios del 2000 con pastillas Classic ’57 y una Tokai LS160 recién llegada a la tienda.

Lo primero que llama la atención a simple vista es que la cejuela de hueso de la Tokai se ve mucho mejor acabada que la de Gibson, y las selletas de latón que monta Tokai son un plus a tener en cuenta para la afinación y el tono.

En lo relativo al acabado podéis juzgar vosotros mismos: las dos guitarras tiene unas vetas increíbles, a nivel personal las dos me parecen tremendas. Ahora pasamos a tocar con ellas…

Comenzamos a tocar primero en limpio conectados a un Fender Hot Rod Deluxe III: lo primero que nos llama la atención es que el mástil de la Classic es mucho más fino que el de la Tokai. Esto a muchos guitarristas les puede parecer una ventaja, pero si nos centramos en el sonido, está comprobado que más del 80% del sustain de una guitarra se pierde por el mástil. Conclusión: si queremos un tono más genuino, el mástil ancho siempre resulta mejor.

De mano notamos que las pastillas de la Classic son bastante más “sucias”. En este punto es donde empiezan a sorprendernos la Tokai, ya que el tono que nos entregan es mucho más vintage, suena a Les Paul antigua. Jugamos con la posición intermedia de los tonos y sacamos sonidos limpios muy definidos y ricos en armónicos.

Para continuar con la prueba cambiamos de amplificador y esta vez nos conectamos a un ENGL Powerball II y usamos su canal numero 3. Con una distorsión Hi Gain, la Classic suena menos definida; sin embargo, la LS160 tiene un sonido más equilibrado, con unos graves más definidos y un tono más auténtico.

Decidimos juntar estas guitarras con otro clásico de amplificadores: un Marshall 1923C Limited Edition, una de las marcas icono del rock y que muchas veces se asocia visualmente a una Les Paul.

También conectamos un Marshall DSL40C con muy poca ganancia y, para aproximarnos más aún a una combinación clásica del rock, colocamos un Ibanez Tubescreamer TS-808 para añadir un poco más de punch.

En una segunda parte de este artículo os seguiremos comentando nuestras impresiones, y colgaremos alguna comparativa en audio/video.

¡Saludos y rock!

Ponemos a prueba el Kemper Profiling Head

Hace ya un par de meses, Pronorte firmó  un contrato de distribución con la marca alemana Kemper para importar directamente su afamado Kemper Profiling Amp.

Como sin duda sabréis, los Kemper van más allá de la emulación digital de amplificadores como los POD HD500 de Line 6, Axe, etc. ya que el Kemper permite copiar cualquier amplificador que caiga en nuestras manos y hacernos con su sonido “literalmente”. Esto abre un abanico infinitamente superior a cualquier otra marca, ya que no sólo dependemos de la combinación de cabezal y pantalla que elijamos; también influye sobremanera el micrófono y la posición real en la que lo situemos.

Además, en la propia web del fabricante se pueden descargar infinidad de sonidos subidos por los usuarios de Kemper.

Hemos podido probar tanto el formato rack como el formato cabezal directamente a cajas auto amplificadas como las Yamaha DXR10 y Yamaha DXR12, y el sonido es tremendamente natural: suena y se siente como un amplificador.

También lo hemos hecho sonar directamente entrando al retorno del loop de efectos de un Engl Powerball, a su vez conectado a una pantalla 4×12 PRO, y nos ha sorprendido: para nada perdemos el ‘feeling’ de estar tocando con un cabezal. Para esta prueba desconectamos la pantalla de la emulación en el Kemper, aunque con la emulación también sonaba también muy bien y nos abría la posibilidad de usar nuestro amplificador de toda la vida, y añadirle una línea directa al sistema de PA que utilicemos con nuestra banda en directo.

También hicimos la prueba conectándolo directamente a unos monitores de campo cercano Yamaha HS7, para hacer una simulación de grabación de un clásico home-studio y sinceramente, nosotros no podríamos distinguir un sonido ”kemperizado” de uno real.

La sección de efectos no se queda atrás: tenemos pedales de distorsión, efectos de delay, modulaciones y todo lo que podamos imaginar.

También hay disponibles ambas versiones con etapa de potencia incluida para poder enchufarnos a nuestra pantalla habitual. Estas versiones son un poco más caras, pero nos solucionan la cantidad de backline que tendríamos que llevar a un directo.

En cuanto a las emulaciones que lleva en su interior, podemos decir que lleva muchas más que sus competidores, y el número de ampliaciones es infinita, ya que no solo contamos con los que otros usuarios hagan; nosotros mismos podemos fácilmente copiar amplificadores como indicamos al principio de este blog en solo un par de minutos.

Inclusive podemos grabar nuestras guitarras sin procesar, y posteriormente re-amplificar la señal una vez terminada la grabación, para buscar el sonido que mejor nos encaje.

En definitiva, ya sea para un home studio, un estudio profesional o para tocar en directo, Kemper es a día de hoy una de las mejores opciones, si no la mejor que existe en el mercado. Gente como Tim Palmer, que ha producido discos de artistas muy dispares como Robert Plant, David Bowie, Tears For Fears, Ozzy Osbourne y U2 cuenta con Kemper en su arsenal.

¿Cambiamos de afinación?

Algo muy común hoy en día es que grupos musicales de diversos géneros, exploren sonoridades diferentes buscando afinaciones más graves para sus instrumentos.

Quizás una de las de las más comunes sea “dropear” la guitarra (afinar la sexta cuerda un tono más abajo que el resto) o bajar  toda la afinación en general, desde medio tono hasta lo que se quiera o se pueda.

La cuestión es que la afinación estándar es siempre lo mejor para el instrumento por la tensión que ejercen las cuerdas, y lo correcto (siempre hablando desde el punto de vista teórico) seria compensar esa falta de tensión de la guitarra (si por ejemplo afinamos en C#, tono y medio más grave) con un calibre más grueso. D’Addario tiene juegos especiales para drop-tuning, cómo por ejemplo el EXL-117.

En todo esto hay que encontrar un equilibrio entre lo mejor para el instrumento y la comodidad del guitarrista. Por mucho que digamos que la guitarra estará mejor con un juego del 12/54, si el guitarrista no se encuentra cómodo habrá que buscar otra opción.

No olvidemos que con cuerdas más gruesas tendremos  más cuerpo en las rítmicas, pero perderemos velocidad en los vibratos de cuerdas. Todo esto son cosas a tener en cuenta.

Además, estos cambios de afinación no pueden hacerse alegremente: requieren un ajuste y calibrado del instrumento. Tengamos en cuenta algo tan básico como que las cejuelas de las guitarras no suelen estar hechas para albergar determinados calibres, y que si ponemos calibres más gruesos, tenemos que modificarla, ajustar el alma de la guitarra o bajo, quintaje, etc.

Muchas veces nos hemos encontrado con comentarios del tipo “el guitarrista de la banda que me gusta afina de esta forma y utiliza una guitarra como la mía”. En todos estos casos, los instrumentos están ajustados para esa afinación.

Esto no lo decimos para desanimaros a buscar estos sonidos; es más, a nosotros nos gustan y a nivel personal los usamos en determinadas ocasiones, pero siempre tratando de hacerlo de la mejor forma.

También podemos partir de la base de comprar directamente un instrumento que ya ha sido diseñado para este tipo de afinaciones. Un ejemplo claro es la Ibanez RGD320 WH o la Fender Blacktop Baritone. Estos instrumentos tienen una escala más larga que nos permite afinar más grave sin tener que recurrir a calibres extremos.

También hay en el mercado instrumentos de 7 cuerdas  a precios asequibles (incluso 8) como la Ibanez Ibanez GRG7221-BKN que pueden darnos ese extra en graves, y seguiremos teniendo una afinación estándar para poder seguir tocando en la misma tonalidad nuestro repertorio.